¿Tiene sentido la oración de petición?

¿Qué sentido tiene la oración de petición? ¿Acaso «convencer» a Dios? ¿»Torcerle el brazo» respecto de su plan divino? ¿»Insistirle» sobre una necesidad nuestra a ver si toma cartas en el asunto? ¿Tiene sentido ese propósito, considerando que nos dirigimos no a cualquier persona, sino a Dios?

Ya que la fe para que no sea alienante, debe ir acompañada de la razón, dejemos afuera respuestas de tipo meramente obediencial (por ejemplo, «lo hago porque la Biblia lo manda») y vayamos al interrogante: si lo que pedimos se hará de cualquier forma porque está en el plan de Dios, ¿cuál es la finalidad de pedir? Y si, por el contrario, lo que pedimos no está en Su plan ¿para qué pedirlo?

Como respuesta a esto, veamos la reflexión del genial San Agustín en su Carta a Proba.

Agustín plantea que hay un tipo de oración de petición que está llena de sentido: aquella oración en la que vamos «ensanchando el deseo», «dilatando el corazón». Pero, ¿a qué tipo de deseo se refiere? Al deseo de unión con Dios. Entre el Dios que habita en la raíz más profunda de nuestro ser y nosotros, ciertamente hay una heterogeneidad. Dios eterno e infinito nunca deja de ofrecerse («Dios es amor»): Dios no «da»; Dios «se» da. El don inconmensurable que Dios nos ofrece es Dios mismo. Pero nuestra limitada capacidad y frágil condición – la abismal distancia entre el Creador y su creatura- hace que sea preciso ir construyendo esa «connaturalidad» propia de toda amistad. La oración llena de sentido es un «trato de amistad», como decía Teresa de Jesús. Se trata de ir transformando el deseo, ensanchándolo, para ser «capaces de recibir» un don que nos excede por todos lados. Solo tenemos capacidad de recibir aquello que deseamos. No se trata entonces de orar para «convencer» a Dios, para «insistirle» a que acceda a alguno de nuestros deseos o caprichos; no se trata de hacer cambiar ningún «plan divino». La oración de petición con sentido no es aquella que «negocia» sacrificio por capricho o necesidad; sino aquella voluntad de allegarse al Misterio Personal que nos habita, más íntimo que nosotros mismos, en una abismal distancia.

Por lo tanto, Agustín responde a la primera pregunta ¿»gastar tiempo» en la oración de petición? Sí, pero en aquella en la que, de diversas maneras, le pedimos a Dios que dilate nuestro corazón, que transforme nuestro deseo, para que todo él esté orientado a que, finalmente, Dios sea todo en todos.

#orar #oracióndepetición #deseo #oración #rezar #pediraDios #oraraDios